David Hume, filósofo de la Ilustración escocesa, revolucionó la epistemología y la ética con su enfoque empírico. Su obra cuestiona la causalidad y la metafísica, proponiendo que el conocimiento surge de la experiencia sensorial. Hume también desarrolló una teoría moral basada en sentimientos y empatía, destacando la importancia de la utilidad social en los juicios morales. Su legado perdura en la filosofía, economía e historia.
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David Hume: Vida y Contribuciones Filosóficas
David Hume, una figura central del empirismo y la Ilustración escocesa, nació en 1711 en Edimburgo, Escocia. Perteneciente a una familia de cierta distinción, Hume se sumergió en el estudio de la filosofía y la literatura clásica desde joven. Su "Tratado sobre la naturaleza humana", publicado en 1739, aunque inicialmente ignorado, es hoy reconocido como una obra fundamental en la filosofía occidental. A pesar de sus significativas aportaciones al pensamiento filosófico, su escepticismo y agnosticismo le impidieron obtener una posición académica estable. Sin embargo, Hume logró destacar como diplomático y bibliotecario, y su "Investigación sobre los principios de la moral" de 1751, es un texto clave en la ética, donde propone una visión utilitarista y sentimentalista de la moralidad. Hume murió en 1776, dejando un legado perdurable en la filosofía, la economía y la historia.
La Metodología Empírica de Hume en el Estudio de la Naturaleza Humana
David Hume buscó aplicar el rigor del método científico, inspirado por Isaac Newton, al estudio de la psicología humana. Postuló que el conocimiento se origina exclusivamente en la experiencia sensorial, clasificando las percepciones en impresiones e ideas. Las impresiones, que incluyen sensaciones y emociones, son vivencias inmediatas y vívidas, mientras que las ideas son representaciones más débiles de estas impresiones. Hume negó la existencia de ideas innatas, argumentando que todas las ideas se forman tras la experiencia de impresiones correspondientes. Además, diferenció entre impresiones e ideas simples y complejas, y explicó que la memoria y la imaginación son facultades que reorganizan las ideas, con la memoria preservando el orden de las impresiones y la imaginación permitiendo la reconfiguración creativa de estas.
Los Principios de Asociación de Ideas en la Mente según Hume
Hume identificó tres principios fundamentales que rigen la asociación de ideas en la mente: la semejanza, la contigüidad en tiempo y lugar, y la causa y efecto. Estos principios explican cómo las ideas se conectan en nuestra conciencia, formando complejas estructuras de pensamiento. La semejanza hace que una idea nos recuerde a otra similar; la contigüidad asocia ideas que han ocurrido juntas en el tiempo o el espacio; y la causa y efecto nos lleva a esperar ciertos resultados a partir de eventos previos. Estos mecanismos de asociación son esenciales para entender cómo construimos conocimiento y cómo operamos en el mundo.
La Epistemología de Hume y su Crítica a la Metafísica
Hume distinguió entre 'relaciones de ideas' y 'cuestiones de hecho' como los dos tipos de conocimiento. Las relaciones de ideas, como las verdades lógicas y matemáticas, son necesarias y su negación implica una contradicción. Las cuestiones de hecho, derivadas de la experiencia, no son necesariamente verdaderas y su opuesto es concebible. Hume fue crítico con la noción de causalidad, argumentando que solo la experiencia repetida de la secuencia de eventos nos lleva a esperar ciertos resultados, y que la creencia en la causalidad se basa en la costumbre y la expectativa. Rechazó las ideas metafísicas tradicionales de sustancia y Dios, proponiendo que solo conocemos impresiones e ideas y que cualquier noción de un principio unificador o de una entidad divina es una construcción de la imaginación.
La Teoría Moral Sentimentalista de Hume
Hume consideró la moralidad como un fenómeno esencialmente basado en los sentimientos humanos. En su "Investigación sobre los principios de la moral", argumentó que los juicios morales surgen de sentimientos de aprobación o desaprobación hacia ciertas cualidades o acciones, influenciados por su utilidad o perjuicio para la sociedad. Contrario a la ética basada en el razonamiento abstracto, Hume enfatizó el papel de la empatía y el interés común en la formación de nuestros juicios morales. Afirmó que poseemos un sentido moral innato que nos permite discernir y valorar las virtudes y vicios, más allá de nuestros intereses personales.
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