El Derecho Administrativo establece las bases para la organización y funcionamiento del Estado y sus interacciones con los ciudadanos. Principios como la legalidad, eficacia, eficiencia y calidad son esenciales para una administración efectiva. La ética y la responsabilidad son cruciales en la conducta de los servidores públicos, y se enfatiza la importancia de la juridicidad y la colaboración interinstitucional para una gestión pública transparente y justa.
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Fundamentos del Derecho Administrativo
El Derecho Administrativo es una rama del Derecho Público que regula la organización, funciones y procedimientos de las entidades del Estado, así como la relación entre estas y los particulares. Se sustenta en principios fundamentales como la legalidad, que obliga a la administración a actuar conforme a la ley; la eficacia, que persigue la realización efectiva de los objetivos administrativos; la eficiencia, que exige el uso óptimo de los recursos públicos; y la calidad, que busca la satisfacción de las necesidades ciudadanas de forma adecuada y en tiempo razonable. La jerarquía normativa asegura el respeto al ordenamiento jurídico, mientras que la desconcentración y descentralización promueven una distribución equitativa de competencias y recursos. La coordinación y la colaboración entre entidades previenen la duplicidad de esfuerzos y la participación ciudadana enriquece el proceso de toma de decisiones. La planificación es vital para establecer metas claras y la transparencia fomenta la rendición de cuentas y el acceso a la información pública.
Principios Éticos y de Responsabilidad en la Administración Pública
La ética y la responsabilidad son esenciales en la conducta de la administración pública y sus servidores. Se asume la buena fe de los funcionarios y los administrados en sus interacciones, y se establece la responsabilidad del Estado por los daños que puedan surgir debido a la mala gestión o fallos en la prestación de servicios públicos. Los actos administrativos deben ser proporcionales, evitando imponer cargas excesivas a los ciudadanos. La arbitrariedad está prohibida y se promueve la imparcialidad y la independencia en la toma de decisiones, garantizando que los funcionarios actúen sin conflictos de interés y con pleno respeto a los derechos de los individuos. La responsabilidad administrativa se extiende a los actos ilícitos, ya sean dolosos o culposos, y se busca la reparación de los daños causados.
Garantías de Justicia y Legalidad en la Administración
La administración pública está sujeta al principio de juridicidad, que la obliga a actuar dentro del marco legal establecido por la Constitución y las leyes. La discrecionalidad administrativa debe ejercerse de manera justificada y razonable, respetando la seguridad jurídica y la confianza legítima de los ciudadanos, quienes deben poder confiar en la consistencia y predictibilidad de las acciones administrativas. Los errores cometidos por los servidores públicos no deben perjudicar los derechos de los individuos, salvo en casos de mala fe o negligencia grave. Además, se exige que las decisiones administrativas estén debidamente motivadas y fundamentadas, y se protege la privacidad de los ciudadanos en el tratamiento de sus datos personales.
Relaciones Interinstitucionales y Principios de Colaboración
Las relaciones entre distintas entidades gubernamentales se rigen por principios de lealtad institucional, respeto a las competencias y transparencia informativa. La corresponsabilidad y la complementariedad implican una gestión conjunta y eficiente de los recursos y competencias para el logro de objetivos comunes. El principio de subsidiariedad permite la intervención de entidades superiores cuando las inferiores no son capaces de cumplir con sus responsabilidades, y el principio de colaboración promueve la cooperación y el apoyo mutuo entre distintos niveles de gobierno para mejorar la prestación de servicios públicos y la implementación de políticas.
Normativas y Procedimientos en la Administración Pública
El procedimiento administrativo está regido por el principio de legalidad y tipicidad, lo que significa que solo se pueden sancionar las conductas expresamente previstas como infracciones en la normativa vigente, y con las sanciones que la misma establece. La irretroactividad de las normas garantiza que las infracciones se juzguen conforme a la legislación aplicable en el momento de su comisión, aunque las leyes más benignas pueden aplicarse retroactivamente si resultan en un beneficio para el infractor. Estos principios aseguran un marco legal estable y predecible, esencial para la seguridad jurídica y la equidad en la administración pública y entre los ciudadanos.
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