La digestión de proteínas inicia en el estómago y continúa en el intestino delgado, donde enzimas como la pepsina y la tripsina desempeñan un papel crucial. Los aminoácidos resultantes son absorbidos y metabolizados por los enterocitos y el hígado, con un enfoque en la eficiencia proteica y la eliminación de amoniaco. El recambio proteico y la calidad de las proteínas dietéticas son fundamentales para la salud y el crecimiento corporal.
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El ácido clorhídrico y la pepsina descomponen las proteínas en cadenas más cortas de polipéptidos
Enzimas pancreáticas
Las enzimas tripsina, quimiotripsina y elastasa hidrolizan los enlaces peptídicos internos de las proteínas
Peptidasas en el borde en cepillo de los enterocitos
Las peptidasas descomponen los polipéptidos en tripéptidos, dipéptidos y aminoácidos libres para su absorción
Los aminoácidos y péptidos pequeños son absorbidos por los enterocitos a través de sistemas de transporte especializados con una eficiencia del 94%
Los aminoácidos son utilizados para la síntesis de proteínas y para el mantenimiento de las funciones celulares
Los aminoácidos son transportados al hígado a través de la vena porta para su incorporación al "pool" hepático
El hígado puede liberar aminoácidos a la circulación, utilizarlos para la síntesis de proteínas y otras moléculas, o catabolizarlos para la producción de energía y intermediarios metabólicos
El catabolismo se produce cuando el consumo de proteínas excede las necesidades metabólicas del cuerpo
Los aminoácidos se convierten en α-cetoácidos y amoniaco, que es convertido en urea en el hígado para su eliminación
La eliminación eficiente de amoniaco es vital para prevenir trastornos neurológicos como la encefalopatía hepática